miércoles, 29 de abril de 2009

Orgasmo.


"Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y
tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente sus orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentían balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias."



Este capítulo, aparentemente incomprensible, narra un encuentro erótico con un lenguaje musica, inventado.
No hay ninguna advertencia en la novela que lo explique o prepare al lector para lo que aquí se encuentra.
La extrañeza, sin embargo, no debe hacernos creer que se trata de algo incomprensible y absurdo. Si no entendemos nada, debemos, ante todo, volver a leer el texto en voz alta. De esta manera, el texto se transfigura, va cobrando sentido.

El fragmento pertenece al capítulo 68 de la novela de Julio Cortázar "La Rayuela".

El Aleph (Nena Daconte)

Me cuesta recordar
mis pasos por el carnaval.
Con quién estuve
y con quién
me puse yo a bailar.
Tardamos mucho en no volver
a ver la luz del sol nacer.
Tardamos tanto que salió
un aleph en un rincón.
Desde entonces le pierdo la vista.
No sé a lo que juega.
No sé dónde vuela.
No sé dónde está.

Dónde está mi corazón
Dónde se ha ido a derrumbar
Mi corazón,
que alguien lo busque para mí.
Dónde está
que esta noche no duerme contigo
Dónde está mi corazón
Que alguien le diga que volví
Mi corazón, que alguien le diga
que pasó lo peor
que esta noche me muero de frío.
Dónde está
Que alguien lo busque para mí
Que alguien lo ate para tí
Que alguien lo encuentre y le diga
que lo estoy buscando
por toda la ciudad.

Qué fue lo que vio
desde el rincón del comedor
que le hizo marcharse de aquí
sin ganas de volver
La vida es una vez,
le intentaba yo contar,
exprime lo mejor,
y entonces, se largó.
Y así fue como apenas recuerdo
que perdí los besos,
las ganas de hacerlo,
las ganas de ti.

Dónde está mi corazón
Dónde se ha ido a derrumbar
Mi corazón,
que alguien lo busque para mí.
Dónde está
que esta noche no duerme contigo
Dónde está mi corazón
Que alguien le diga que volví
Mi corazón, que alguien le diga
que pasó lo peor
que esta noche me muero de frío.
Dónde está
Que alguien lo busque para mí
Que alguien lo ate para tí
Que alguien le diga que lo ando
buscando a oscuras
por toda la ciudad.

Es como borrar un huracán
Que me perdone
pero, dónde está
Que alguien le diga que lo ando
buscando a oscuras
por toda la ciudad.

Es como David, yo soy Goliat
Es tan pequeño que dónde estará
No quiero batallas
pero estoy tan sola y perdida
en esta ciudad
Es no hacer lo que hacen los demás
lo que le habrá hecho regresar
a su mundo perfecto
lo doy por perdido
de allí nadie ha vuelto jamás