Como ya decía en anterior ocasión la lluvia y el chocolate es lo que más me gusta en el mundo. Creo que el amor por el chocolate es bastante obvio. Como a casi todas la mujeres me encanta una buena tableta de chocolate con leche en una mano y un cigarro light en otra. Mmmmm, la gloria!
Sin embargo, mi simpatía por la lluvia es bastante inusual, o, por lo menos entre la gente que me rodea. No sé, a mí me parece encantador y mágico. Si es invierno me encanta mirar por la ventana envuelta en una manta calentita y ver a los peatones corriendo para esconderse de las benditas gotas. Si es verano, me pongo un vestido cortito y me salgo a la calle a jugar con mi perro bajo la lluvia. ¿No es maravilloso?
Y ahora imagina: de noche, está lluviendo mucho, en una acogedor casita de madera tú y la persona que más te importa en el mundo tumbados en el suelo junto a la chimenea encendida sobre una alfombra de peluche, abrazados, sin decir ni una palabra, comiendo chocolate y bebiendo champán...
martes, 15 de julio de 2008
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